Aficiones

El deporte ha sido en general mi afición preferida. En los últimos años, running y padel han sido mis deportes favoritos. Esporádicamente, la bici y la natación también ocupan su lugar.

Sin embargo, ha habido otras aficiones con las que he disfrutado y me han ayudado a forjarme como persona:

Judo: desde los 6 años hasta los 15. Un deporte que recomiendo para estas edades. Recuerdo los campamentos intensivos en Jaca, donde hacíamos ¡625 abdominales todos los días! Además de ganar algún campeonato de Aragón por equipos, en el último campeonato de Aragón individual que competí, obtuve la medalla de plata (frente a Sergio Domenech).

Música: siempre ha estado presente en mi vida. Con 8 años empecé a estudiar solfeo y piano. Terminé solfeo, pero piano lo tuve que dejar cuando estaba estudiando el 5º curso por problemas de espalda. Recuerdo que tocaba 2-3 horas diarias, me apasionaba. Con 17 años, empecé a trabajar de locutor de radio, en radiofórmula musical. Después de un curso de DJ, comencé a trabajar de viernes a domingo en un pub de moda de DJ. Descubrí el arte de emocionar a la gente con la música, de hacerla vibrar, de disfrutar de la vida en su sentido pleno.

Ajedrez: con 10 años, y por casualidad, me apuntaron a clases de ajedrez (me recogía la madre de un amigo, y él se apuntó a ajedrez). Sin haber jugado antes, al poco tiempo conseguí sorprendentemente mi primera copa. Hasta los 15 años seguí jugando y participando en numerosos torneos. Conceptos como táctica y estrategia los aprendí en estas clases.

Fútbol sala: siempre había querido jugar a fútbol sala en mi colegio, pero hasta que no tuve 14 años no lo conseguí. No hay como practicar un deporte que te gusta, en el que haces amigos, en el que aprendes que si no gana el equipo no ganas tú.

Fútbol: el deporte Rey para los chicos no pasaba indiferente para mí, y no lo negaré, la gran ilusión que tenía era ser futbolista, poco original, pero no por ello dejaba de ser mi pasión. Después de jugar a fútbol sala, mi entrenador me dijo que si quería probar en un equipo de fútbol después del verano. Tuve suerte, me admitieron, y con 15 años, me sentí privilegiado de poder jugar a fútbol en un equipo, el Fleta, que en aquella categoría de Cadete, tenía jugadores que me asombraron. Estuvimos toda la liga entre los primeros, junto al Real Zaragoza B, Montecarlo y Oliver. Uno de los partidos inolvidables, en la ciudad deportiva del Real Zaragoza, donde ganamos 0-4. Al terminar la temporada, algunos nos quisimos ir a los mejores equipos de juvenil, pero no nos dieron la carta de libertad, así que ahí se terminó el sueño de futbolista.